Blog Fé Bíblica

Un espacio para reflexionar sobre la vida humana a partir de la enseñanza de la Sagrada Escritura, la Biblia
  1. Curso de Unicidad de Dios

    Bienvenido a este curso sistemático de La Unicidad de Dios en 12 Capítulos en video, que te ilustrará acerca de la verdad bíblica del Único Dios, y de su misterio (o plan) para la humanidad en Cristo Jesús. Las lecciones se desarrollaron en el programa Tiempo de Aprender, que es dirigido por el pastor Richar Landeros. 

    Vea todo el curso en YouTube, siguiendo esta lista de reproducción

    https://www.youtube.com/watch?v=QjKEvWcka38&list=PLzDXa4HY_No8tG7ESDgdDq8lq8oE_bh9Z

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    Lección 1: La Definición de la Unicidad de Dios. 

    Se define lo que es la Unicidad de Dios, y se explican los significados bíblicos de los títulos de Padre, Hijo y Espíritu Santo aplicados a Dios. 


    Lección 2: Dios Es Uno al Hablar de Sí Mismo

    Se presentan citas bíblicas que demuestran que todas las veces en las cuales Dios ha hablado de Sí Mismo, Él siempre se presenta inevoquívocamente como un solo Ser divino, que es lo mismo que decir que como una Sola Persona Divina. 


    Lección 3: Dios Es Uno al Hablar con los Hombres

    Se presentan abundantes citas bíblicas donde se demuestra que todas las veces que Dios habló con los hombres, Él se presentó inequívocamente a sí mismo como un solo Ser Divino, que es lo mismo que decir que como una Sola Persona Divina.


    Lección 4: Dios Hablando en Plural

    Se explican los cuatro textos del Antiguo Testamento en los cuales vemos al Único Dios Personal hablando en plural en el Antiguo Testamento. Dichos textos son: Génesis 1:26, 3:22, 11:7 e Isaías 6:8.


    Lección 5: Las Palabras Hebreas Elojim y Ekjad

    La palabra hebrea Elojim aplicada al Único Dios Personal, es un plural mayestático con sentido superlativo, significando El Gran Dios, el Diosazo o el Diosísimo. De otro lado, la palabra hebrea Ekjád, tiene como su significado principal el de Uno Absoluto, y ese es el significado que se transmite en el Shemá, en Deuteronomio 6:4. Se refutan las ideas de los pluralistas de que Elojim aplicado a Dios significa dioses o trinidad, y de que Ekjad aplicado al único Dios significa que Dios es uno compuesto. 


    Lección 6:  El Misterio de Dios - El Secreto Para la Realización Personal

    La Biblia revela claramente el misterio  o el plan de Dios para el hombre. A través del conocimiento de este misterio, el hombre responde satisfactoriamente a las preguntas más importantes de su existencia, las cuales son: ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Vale la pena vivir? ¿Cuál es el propósito de nuestra vida? ¿Es posible alcanzar la realización plena? ¿Es posible que nosotros podamos vivir en un mundo donde gobierne el bien supremo y la inmortalidad, y no exista el mal? Además, el conocimiento del misterio de Dios revela claramente la Unicidad de Dios (que enseña que Jesús es Dios mismo manifestado en carne), y destruye cualquier idea contraria como el trinitarismo (que dice que Jesús es una segunda persona divina), el arrianismo (que dice Jesús es un ser angelical o un semidios que fue creado primero que todo), el adopcionismo (que dice que Jesús es solamente un ser humano muy lleno de Dios), etc.


    Lección 7: Dios Se Hizo Nuestro Pariente Redentor

    La Escritura nos enseña que Dios nuestro Padre se hizo nuestro pariente redentor, al venir Él mismo manifestado en carne como un Hijo descendiente de los patriarcas, y participando de carne y sangre lo mismo que los demás hijos de Dios que son los seres humanos que creen en Dios.


    Lección 8: Jesús es el Varón de la Diestra de Dios

    La diestra de Dios significa el poder de Dios. Cristo Jesús (el varón perfecto en el cual Dios se manifestó) es el varón de la diestra de Dios, porque a través de Jesucristo Dios pudo lograr el propósito (o plan) que se propuso en los hombres. De otro lado, la propuesta de una diestra literal de Dios que presentan los trinitarios y los arrianos, es una idea claramente politeísta que presenta a dioses con cuerpecitos limitados.


    Lección 9: El Nombre de Dios Revelado

    Para revelar su carácter y su identidad, Dios lo hizo por medio de diferentes nombres. En ese sentido, Dios prometió revelar su gran nombre salvador para el tiempo del Nuevo Pacto, y ese nombre es JESÚS el nombre sobre todo nombre. JESÚS significa YAHVÉ ES SALVACIÓN o YAHVÉ SE HA HECHO NUESTRO SALVADOR.


    Lección 10: Las Distinciones Bíblicas Entre el Padre y el Hijo

    La Biblia presenta muchísimas distinciones entre el Padre y el Hijo, las cuales se explican satisfactoriamente por la verdad de la encarnación. El Padre es una referencia a Dios en su existencia infinita e ilimitada que no está sometida ni al tiempo ni al espacio, mientras que el Hijo es la existencia de Dios en la forma limitada de un hombre que se confinó al tiempo y al espacio en razón a la naturaleza humana que Dios asumió para salvarnos. Las distinciones bíblicas entre el Padre y el Hijo destruyen los argumentos del dogma trinitario.


    Lección 11: El Espíritu Santo Según la Biblia

    La Biblia dice claramente que hay un solo Espíritu de Dios (Efesios 4:3-4, 1 Corintios 12:11-13). Además la Biblia llama al único Dios como el Espíritu Santo, en razón a que el único Dios es Espíritu (Juan 4:24) y es Santo (Apocalipsis 15:4). La Biblia también llama al Único Dios como el Espíritu Santo, porque Él puede llenar a sus hijos haciéndolos sus templos (1. Corintios 3:16; 6:19). Como Jesús es Dios mismo manifestado en carne, entonces es apenas natural que Jesús se haya identificado como el Espíritu Santo que vendría a morar en nosotros (Juan 14:15-18). Quienes argumentan que el Espíritu Santo es una persona divina diferente al Padre, o que el Espíritu Santo es solo una especie de energía o poder, demuestran que no le creen a la Biblia y que la cambian por las tradiciones de los hombres.


    Lección 12: Las Cualidades de Dios y el Lenguaje Figurado No Forman Distintas Personas Divinas

    Los pluralistas de todas las líneas (como los arrianos y los trinitarios) suelen tomar ciertas cualidades de Dios para inventar que estas son personas divinas aparte del único Dios Padre. Del mismo modo, suelen malinterpretar el lenguaje figurado, para intentar negar el más grande de todos los mandamientos, que dice que hay un solo Dios al cual debemos amar con todo nuestro ser (Deuteronomio 6:4, Marcos 12:28-30). En esta lección se estudian cualidades de Dios, tales como la Sabiduría de Dios, la Palabra de Dios, la Vida de Dios, el Poder de Dios, El Espíritu de Dios, la Omnipresencia de Dios, la Santidad de Dios, y se estudian textos como el de Génesis 19:24 (Jehová hizo llover sobre Sodoma y Gomorra Azufre y fuego), Daniel 7:13 (El Hijo del Hombre y el Anciano de Días) y Apocalipsis 5:13 (El que está sentado en el trono y el Cordero).




  2. Por Jerry L. Hayes

    Para leer el artículo original en inglés, siga este enlace: HOW IS GOD ONE? Second Edition.

    Traducido al Español en 2020 por Julio César Clavijo.

    Monoteísmo 

    En un estudio de la Divinidad, primero debe haber una definición clara de los términos que se utilizarán. Esto se vuelve especialmente importante en cualquier tipo de discusión, pero particularmente cuando se trata de la visión bíblica de la Deidad. Un ejemplo clásico de esto se encuentra en la comprensión, o debería decir en las diferentes interpretaciones del término MONOTEÍSMO. El monoteísmo se define como la doctrina o creencia de que solo hay un Dios. De todas las religiones mundiales, solo tres profesan ser monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam respectivamente. Para el propósito de nuestro estudio excluiremos al Islam, y consideraremos solo a la primera y a la segunda, a saber el judaísmo y el cristianismo.

    Dado que la fe cristiana surgió en la cuna de la fe hebrea, solamente parece lógico que el cristianismo mantenga las enseñanzas monoteístas de sus antepasados espirituales hebreos. Si bien consideramos que este hecho es verdad en el cristianismo genuino, debemos reconocer que una forma mutada de monoteísmo ha aparecido y se ha extendido a través de las filas de la cristiandad, tanto que hasta el día de hoy la mayoría considera a esa mutación como la ortodoxia. Esa forma corrupta de monoteísmo, a diferencia del verdadero monoteísmo de los profetas hebreos, declara que Dios es una unidad compuesta. Por “compuesto” se entiende: “compuesto de, o resultante de la unión de elementos, ingredientes o partes separadas”. Dicha enseñanza llamada la Trinidad, confiesa creer en un Dios compuesto por tres elementos separados y distintos; a saber: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estos elementos diferentes son denominados libremente por los trinitarios como personas. Los laicos de la Trinidad incluso dicen que son Seres. Ellos han redefinido el término 'UNO', para que ya no se refiera al número cardinal, sino al uno compuesto.


    ¿Un Uno Compuesto?

    El trinitarismo llegó tarde al panorama cristiano, infiltrándose en los siglos III al V, y alcanzando su codificación final en el Credo de Atanasio entre los siglos V y VII. Esta llegada tardía se explica como un compromiso entre la ortodoxia modalista del cristianismo original y la doctrina retadora del arrianismo durante los siglos tercero y cuarto. El trinitarismo planteó un lugar intermedio entre el monoteísmo radical del modalismo y el subordinacionismo de Orígenes, Justino Mártir y Arrio. El trinitarismo desarrollado, confesó un semi-monoteísmo de tres personas divinas que son coiguales y coeternas. En el trinitarismo el uno es compuesto; un Dios compuesto de tres unidades/elementos/componentes, llamados personas. Cada persona es completamente Dios, cada persona es totalmente independiente de las otras dos, pero están completamente unidas en propósito y voluntad. Por lo tanto, cuando dicho punto de vista habla de su monoteísmo, no está hablando de un Ser sintiente, sino que en cambio esto significa decir que Dios es compuesto, no solitario.

    Por lo tanto, para que cualquier discusión sobre el tema de la Trinidad sea fructífera, debe incluir una investigación sobre la legalidad de la definición que se use para la palabra: 'UNO'. Por lo tanto, el quid del asunto es: ¿Cuando las Escrituras enseñan que Dios es Uno, esto equivale a decir que Dios es Uno en un sentido SOLITARIO? O ¿Cuando las Escrituras enseñan que Dios es Uno, tienen la intención de enseñar que Dios es Uno en un sentido COMPUESTO?


    El Primer Mandamiento 

    El concepto hebreo de Dios se ve claramente en el Shemá Israel: “OYE ISRAEL: EL SEÑOR NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES” (Deuteronomio 6:4). El UNO aquí referido, es un uno solitario, no un uno compuesto. Esto lo vemos más allá de todo cuestionamiento en Deuteronomio 32:39. Miremos de cerca esta Escritura.

    Deuteronomio 32:39 “Ved ahora que yo, yo soy Él, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano”.

    Aquí el portavoz es Yahvé (Deuteronomio 32:19), quien solamente es el Altísimo (Salmos 83:18), y quien habla de sí mismo como un solo Ser.

    1. “Yo” (hebreo: ani) pronombre personal en primera persona del singular.
    2. “Él” (hebreo: ju) pronombre personal en tercera persona masculina del singular.
    3. “Conmigo” (hebreo immád) es la preposición 'immád' con el sufijo del pronombre de la primera persona singular. Los pronombres personales en forma abreviada se colocan en sustantivos, preposiciones, etc., para expresar los casos genitivos y objetivos. POR LO TANTO, EL OBJETO DE LA PREPOSICIÓN ES UNA SOLA PERSONA.
    4. “Mi mano” (hebreo: miyad) es el sustantivo “yad” con el sufijo de la primera persona del pronombre posesivo singular. LA MANO FUE LA POSESIÓN DE UNA PERSONA.
    5. Todos los verbos de este verso están en la forma singular de la primera persona. En el hebreo, el verbo debe estar en acuerdo con el sujeto en número y género.

    Por lo tanto, en este versículo la Persona Divina habló de Sí misma como una persona solitaria, y declaró que no existía ninguna otra persona en la deidad.

    Está muy claro que el monoteísmo hebreo consistió en creer en un Dios solitario. No era la comprensión de 'uno' en un sentido compuesto. Creer en Dios como un ser divino solitario es de tanta importancia, que Jesús enseñó que éste es el primero de todos los mandamientos. Cuando un escriba le preguntó a Jesús cuál era el principal de todos los mandamientos, Cristo le dijo que el primer mandamiento es: “Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12:29).


    Un Uno Solitario

    Jeis, el “uno” masculino. (Ver Strong # G1520) 

    Jesús le respondió: “El primero de todos los mandamientos es: 'Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12:29). 

    En Marcos 12:29, la palabra griega que se usó para presentar la declaración de Jesús sobre el número de Dios en griego, es la palabra masculina griega para “uno”. Esta palabra es “jeis”.

    El uso de esta palabra en particular es muy importante en nuestro estudio del verdadero significado del término “uno”,  ya que este término se refiere a Dios.

    El interés aquí, radica en el hecho de que se usó la palabra “jeis”, cuando también estaban disponibles otras palabras griegas para “uno” tales como: “jen”, “tis” o incluso “mia”. Hay razones por las cuales la palabra particular  “jeis”,  y ninguna otra palabra para “uno” se utilizó para describir el número de Dios. Por ejemplo, “mia” no podría haberse usado porque es del género femenino. Si se hubiera usado la palabra “mia”, esto significaría que Dios es femenino. La palabra “jen” no pudo haber sido utilizada porque es del género neutro; si “jen” hubiera sido usada, significaría que Dios es un compuesto. (Los trinitarios realmente necesitan que esta palabra esté en Marcos 12:29, pero no lo está). La elección del “jeis” masculino es descriptiva de cómo Dios es uno. A continuación presentamos una lista de comentarios de eruditos sobre el griego “uno”.

    • Joseph Henry Thayer: “Jeis” significa el número cardinal UNO. Cuando la palabra “jeis” toma el lugar de un predicado, significa una persona. (Página 186. A Greek, English Lexicon of the New Testament).
    • Archibald Thomas Robertson: “Uno”, cuando el masculino (jeis) expone la idea del número cardinal “uno”. Al referirse a personas o seres, SIEMPRE el número “uno” está implícito. (Página 186, volumen 5; páginas 526 y 527, volumen 4; página 299 volumen 4. Word Pictures of the Greek New Testament).
    • Bauer: El “uno” masculino (jeis)significa solitario, uno solo. (Página 230. Bauer’s Greek Lexicon).
    • Gingrich: El “uno” masculino (jeis) es equivalente a 'protos'que significa 'primero'. Uno solo; singular. (Página 57, Shorter Lexicon of the Greek New Testament).

    La sorprendente verdad es que “jeis” se encuentra más de 93 veces en el Nuevo Testamento relacionado solamente con personas, y esta palabra nunca se usa para más de una persona. ¡Nunca!

    La importancia de que el griego masculino “UNO” sea usado para las palabras de Jesús (en Marcos 12:29) es esta: Se está declarando que el SEÑOR Dios de Israel es Una Persona.


    Jen, El “Uno” Neutro 

    Como ya se ha dicho, el neutro "uno" (jen) es la palabra que se usa cuando se ve un “uno” compuesto. Esta palabra sería muy importante para la doctrina trinitaria del uno compuesto. Esta palabra griega es la que se usa cuando se dice que varias cosas o seres son uno, como un esposo y una esposa, etc. Para una mejor comprensión de esta palabra, veamos a los eruditos del idioma griego:

    • Robert Young: “Uno” cuando es neutro significa “una cosa”. (Página 719. Young’s Analytical Concordance of the Bible)
    • Joseph Henry Thayer: “Uno” cuando es neutro significa UNIRSE en una voluntad o espíritu. (Página 186 y 187, A Greek-english Lexicon of the New Testament).
    • A. T. Robertson: “Uno” cuando es neutro muestra una unidad; Una unidad de identidad. (Página 526, volumen 4; página 186 volumen 5, Word Pictures of the Greek New Testament)
    • William Edwy Vine: “Uno” cuando es neutro se puede usar para mostrar un número de una cosa, o se puede usar para mostrar la UNIDAD de más de algunos o de una cosa.

    La forma del número utilizado cuando se dice que dos o más personas existen como “uno” es la  forma neutra nominativa “jen”. Esto es muy recalcado en las siguientes Escrituras:

    Juan 11:52. “y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno (jen) a los hijos de Dios que estaban dispersos”.  ∼  En este texto se nos dice que muchas personas deben hacerse UNO. Por lo tanto, se utiliza el neutro nominativo de la palabra “uno”. “JEN” es la única palabra adecuada en este caso.

    1 Corintios 3:6-8. “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa (jen)”. ∼  En este pasaje la palabra “uno” es “jen”, porque se dice que dos personas son una en el sentido de UNIDAD.

    Efesios 2:14. “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno (jen), derribando la pared intermedia de separación”. ∼  Aquí, “ambos” significa judíos y gentiles. Estos dos grupos de personas se hacen “uno”. Debido a que es la UNIÓN de más de UNA persona o grupo, se requiere la palabra neutral “jen”para describir la unidad.

    La importancia de todo esto para nuestra pregunta: ¿En qué sentido Dios es uno, en un sentido solitario o en un sentido compuesto?, es que NUNCA se hace referencia al hecho de que Dios es uno con la palabra neutral (lo cual debía ser el caso si es que hubiera una pluralidad de personas a la vista). Sin embargo, la unidad de Dios SIEMPRE es referida con la palabra masculina “jeis” (lo que debe ser el caso si la unidad significa un uno en número absoluto).


    Conclusión 

    El monoteísmo de la Biblia es tal, que exige la existencia de un solo Ser sintiente como Dios. Además, este único Ser sintiente debe ser adorado solo. La adoración a cualquier persona divina más allá del número “uno” absoluto no es bíblica, no es cristiana e incluso es una blasfemia.


  3.  

    Por Jerry L. Hayes

    Este artículo es un extracto del libro "Godhead Theology: Modalism, The Original Orthodoxy" - "Teología Divina: El Modalismo, La Ortodoxia Original". Para leer el artículo original en inglés, siga este enlace: ECHAD vs YACHID (Answering Objections to Modalism)

    Traducido al Español en 2020 por Julio César Clavijo.

    "Oye Israel: El SEÑOR (YHWH) nuestro Dios, el SEÑOR (YHWH) uno es" — Deuteronomio 6:4


    La Objeción

    La palabra hebrea para uno empleada en el Shemá (Deuteronomio 6:4) es la palabra ekjád. Según los pluralistas, especialmente los trinitarios, el significado principal de ekjádes uno en un sentido compuesto. Textos como Génesis 2:24 (Adán y Eva se convierten en “una [ekjád] carne”), Génesis 34:16 (los hombres de Siquem sugieren el matrimonio con los hijos de Jacob, para convertirse en “un [ekjád] pueblo”), Ezequiel 37:17 (dos palos, que representan a Judá y Efraín se convierten en “un [ekjád] palo”), se citan para demostrar cómo más de uno puede ser uno. Por lo tanto, según ellos, el Shemá está anunciando la trinidad con la palabra ekjád. Además, los trinitarios señalan que había una palabra perfectamente buena en hebreo para el uno absoluto, y que si el Espíritu Santo hubiera querido transmitir la idea de que Dios era solitario, se habría usado esta palabra hebrea en particular; la palabra a la que se refieren es yakjíd. Al postular que el Espíritu Santo no usó la palabra yakjíd, sostienen que la intención del Espíritu Santo fue presentar al Dios de Israel como compuesto.


    La Respuesta del Modalismo

    (…)

    Para empezar, este argumento del campo de los pluralistas es falso y carece totalmente de fundamento. De hecho, tan es así, que es desagradable para este escritor gastar tiempo y energía en esta refutación. Pero dado que muchos de los indoctos son llevados cautivos por enanos teológicos que presentan tales argumentos para la Trinidad, se debe asignar espacio a este ejercicio. A medida que examinamos esta objeción particular contra la fe Monarquiana, la verdad de las palabras hebreas ekjád y yakjíd disipará toda confusión al respecto. Recuerde: Nada sufre al examen excepto el error.


    Tomemos Primero la Palabra Hebrea Ekjád (Strong # H259)

    El hebreo ekjád, se usa de la misma manera que la palabra española uno. Puede significar uno compuesto o uno absoluto. Al igual que nuestra palabra en español, ekjád domina el campo de lo absoluto y lo compuesto. El significado de cualquier palabra, en cualquier idioma, no está determinado por su dominio semántico, sino por su contexto (este es un punto a recordar cuando se considera cómo se usa ekjád en el Shemá). Ekjád enfatiza la unidad, mientras que a veces (muy pocas) reconoce la diversidad dentro de esa unidad. Una panorámica de sus usos está en el libro de Esdras: de 15 apariciones (según mi cuenta), 11 direccionan al uno absoluto, mientras que 4 se refieren al uno compuesto o metafórico. Sin embargo, esta relación no es representativa del uso de dicha palabra en toda la Escritura hebrea. Ekjád se usa cerca de 1000 veces, y solo en raras ocasiones se usa como compuesto. Ekjád aborda el uno absoluto en su gran mayoría de ocurrencias. De acuerdo con mis cuentas, y estoy siendo generoso, ekjád direcciona al uno compuesto o metafórico sólo 28 veces de las 952 ocurrencias si Strong es correcto, o a 962 ocurrencias si Gesenius es correcto. Debido a las diferentes formas de esta palabra, existe una discrepancia entre los académicos en cuanto al número de ocurrencias. Dicho esto, se alienta al lector a mirar en la Concordancia de Strong la palabra uno; allí el lector verá de lo que hablo aquí. Después de que usted vea dicha evidencia siquiera una vez, despreciará para siempre la acusación de que ekjád tiene como significado principal el uno compuesto.

    De acuerdo con la Concordancia Strong, el uso de ekjád se descompone así: uno – 687 veces, primero – 36 veces, otro – 65 veces, cualquiera [uno] – 15 veces, una vez –  13 veces, once –  13 veces, cada [uno] –  10 veces, cierto [uno] – 9 veces, un [uno] –  7 veces; algunos [uno] –  7 veces, misceláneo – 87 veces. (https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?strongs=H259&t=MGNT). Ekjádse usa como sustantivo, adjetivo o adverbio, como un número cardinal u ordinal, y a menudo se usa en un sentido distributivo: uno u otro. Está estrechamente identificado con yakjád “Estar unidos” (pero también con yakjíd) y con rishón (# H7223) “primero, cabeza”, especialmente en relación con el “primer día” del mes (Génesis 8:13). 

    Algunos de los textos más difíciles se examinan en este párrafo. La frase “como un solo hombre” puede significar “todo a la vez” (Números 14:15), y cuando se le dijo a Gedeón que derrotaría a los madianitas “como un solo hombre”, significaba “tan fácilmente como si los madianitas fueran un solo hombre” (Jueces 6:16), así que aquí no hay nada de compuesto. Adán y Eva se describen como siendo “una sola carne” (Génesis 2:24), lo que hace referencia a la futura concepción y al nacimiento en particular, así que aquí no hay uno compuesto. Además si se asume el sentido de que Eva fue sacada de Adán y que fue su contraparte, y que como tal lo completó cuando ambos se unieron en unión sexual (Génesis 5:1-2), nuevamente en este entendimiento no es el uno compuesto el que está a la vista, sino una reunión de dos mitades que forman un entero. Más tarde, Ezequiel predijo que la fragmentada nación de Israel algún día se reuniría, ya que simbólicamente unió dos palos (37:17), y los dos palos se convirtieron en uno, tal como los israelitas divididos se convertirán en el Israel de Dios en el reino mesiánico. Una vez más, Judá y Efraín serán una nación con un rey (37:22), por lo que no hay ningún uno compuesto indicado en esta profecía, ya que se ve un reino literal y absoluto. Abraham fue visto como “el uno” (ekjád) de quien descendió toda la gente de Israel (Isaías 51:2; Malaquías 2:15), el único padre de la nación. Malaquías 2:10 hace las preguntas: “¿No tenemos todos un (ekjád) mismo Padre? ¿No nos ha creado un (ekjád)mismo Dios? En el famoso Shemá de Deuteronomio 6:4, “Escucha, Israel... el SEÑOR es uno (ekjád)”, el versículo se concentra en el hecho de que solo hay un Dios, y que Israel debe su lealtad exclusiva solo a Él (Deuteronomio 5:9; 6:5).

    Durante más de 1500 años, los eruditos hebreos leyeron y enseñaron el Shemá, y nunca consideraron que ekjád hacía referencia a una unidad de entidades en su Divinidad. Hasta el desarrollo de la trinidad [en un tiempo extrabíblico], dicho pensamiento fue impensable, pero a partir de ahí, el Shemá recibió una nueva lectura.

    Hay evidencia convincente (del significado y la comprensión académica del hebreo ekjád) presentada al descubrir cómo fue traducida dicha palabra por los traductores griegos que escribieron la Septuaginta. La Septuaginta (LXX) es el Antiguo Testamento traducido al idioma griego (siglo III a.C.). El idioma griego también tiene palabras muy diferentes para nuestra palabra en español uno. Consideremos dos de esas palabras: el masculino jeis y el neutro jen (Ver Strong # G1520). Jeis se usa cuando se hace referencia a un hombre absoluto. Jen es la palabra neutral para uno, y se usa cuando se dice que dos hombres son uno en unidad, uno en un sentido compuesto. El neutro jen es demostrado por 1 Corintios 3:8 que presenta al que planta y al que riega como una misma cosa (jen). Si los trinitarios estuvieran en lo correcto, y el ekjád de Deuteronomio 6:4 fuera la palabra hebrea principal para el uno compuesto, esperaríamos que cuando se tradujo al griego, los traductores hubieran traducido ekjád como jen, pero ellos no lo hicieron. Los traductores griegos tradujeron ekjád como jeis. Jeis es la palabra griega que significa uno absoluto. Es más, cuando Marcos escribió lo dicho por Jesús: “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12:29), él también empleó jeis para la palabra uno. (Consulte el Capítulo XXV para obtener más información sobre las palabras jeis y jen). 


    En Segundo Lugar, Consideramos la Palabra Hebrea Yakjíd (Strong # H3173)

    El léxico Brown-Driver-Briggs, dice lo siguiente sobre la palabra “Yakjíd”:

    1. Único, especialmente de un hijo único, Génesis 22:2, 12,16  את בנך את יְחִידְךָ tu hijo, tu único hijo, אֵבֶל יָחִיד Amós 8:10; Jeremías 6:26 llorando por un hijo único, כמספד על היחיד Zacarías 12:10; Proverbios 4:3 רַךְ וְיָחִיד לפני אמי; en femenino יְחִידָה Jueces 11:34.

    2. femenino יְחִידָה como sustantivo Salmo 22:20; Salmo 35:17 יְחִידָתִי mi única, poéticamente para mi vida, como la única posesión de valor incalculable que nunca puede ser reemplazada (en cada נַפְשִׁי).

    3. Solitario, Salmo 25:16 כי יחיד ועני אני; Salmo 68:6 מוֺשִׁיב יְחִידִים בַּיְתָה causando solitarios, los aislados (es decir, sin amigos o exiliados; אֲסִירִים) vivir en casa (Lag Ch y otros מֵשִׁיב trayendo de vuelta a casa). 

    Yakjíd se encuentra en solo 12 lugares a lo largo de las Escrituras hebreas: Génesis 22:2, 12, 16; Jueces 11:34; Salmos 22:20; 25:16; 35:17; 68:6; Proverbios 4:3; Jeremías 6:26; Amós 8:10; Zacarías 12:10.

    12 ocurrencias: 

    Génesis 22:2, “…tu hijo, tu único, Isaac”. 

    Génesis 22:12, “…tu hijo, tu único”.

    Génesis 22:16, “no me has rehusado tu hijo, tu único hijo”

    Jueces 11:34, “y ella era sola, su hija única”. 

    Salmo 22:20, “…Del poder del perro mi vida”. 

    Salmo 25:16, “...Porque estoy solo y afligido”.

    Salmo 35:17, “mi vida de los leones”.

    Salmo 68:6, “en familia a los desamparados”. 

    Proverbios 4:3, “Delicado y único delante de mi madre”.

    Jeremías 6:26, “ponte luto como por hijo único

    Amós 8:10, “y la volveré como en llanto de unigénito”. 

    Zacarías 12:10, “y llorarán como se llora por hijo unigénito

    La sugerencia por parte de los pluralistas de que yakjíd debería haber sido la palabra utilizada por Moisés si pretendía decir que Dios es una persona/entidad/individuo, es rechazada por las siguientes razones:

    Primero, en Génesis 22:2, 22:12 y 22:16, Isaac es llamado el “único” (yakjíd) hijo de Abraham. Lo importante a reconocer es que Abraham tuvo otro hijo, y sin embargo Isaac es llamado yakjíd. Obviamente el significado aquí es la singularidad y/o el valor inapreciable, es decir, el tipo de hijo.

    En segundo lugar, yakjíd se usa en los Salmos 25:16 y 68:6 para describir la emoción de la soledad.

    En tercer lugar, yakjíd, del Salmo 35:17, significa: “mi única, poéticamente para mi vida, como la única posesión de valor incalculable que nunca puede ser reemplazada” (Brown-Driver-Briggs).

    Cuarto, y quizás lo más importante, yakjíd nunca se traduce uno en la Escritura. Arriba mostramos cada lugar donde se usa yakjíd, y tiene los significados de “único”, “hijo único”, “desamparado”, “solitario” y “[vida] de valor incalculable”, pero nunca se presenta como uno. Es cierto que la palabra yakjíd tiene un significado de solo o único, pero su significado también incluye desamparo y valor incalculable. Sostenemos que yakjíd no se usó para describir la unidad de la Deidad porque no habría sido apropiado. Si yakjíd se hubiera usado para describir a Dios, no nos hubiera transmitido necesariamente cuántos dioses hay (pues Isaac fue llamado yakjíd, aunque no era el único hijo de Abraham), sino la clase de Dios que es. El sentido de singularidad o pluralidad se deriva de la singularidad o la pluralidad del sustantivo, no de la palabra uno.

    Sin embargo, hay una palabra hebrea para uno, que podría haberse usado en caso de que eso fuera cierto, para decir que Dios era una pluralidad de personas juntas en uno: esa palabra es yakjád (Strong's # H3161; vea el léxico Brown-Driver-Briggs, página 402). Yakjád es la fuente de las palabras ekjád y yakjíd. Esta palabra realmente significa “unirse en uno”. Es muy revelador que esta palabra estuviera disponible, pero que el Espíritu Santo no haya inspirado a Moisés para emplearla al describir a Yahvé. 


    Abordando la Mentira de que los Judíos Cambiaron Ekjád a Yakjíd

    Hay una narrativa falsa que circula, que dice que después del desarrollo del cristianismo, los eruditos judíos editaron el Shemá para pronunciar yakjíd en lugar de ekjád. Llamarle mentira a esto es muy correcto. 

    El origen de dicha mentira puede provenir de confundir el texto de la Biblia con los Trece Principios de Fe compuestos por Maimónides. Éste hombre (también conocido como Rambam; 1135-1204) fue médico del Sultán Saladino y líder comunal de la judería egipcia, así como una figura importante en la codificación de la ley judía. Como tal, él conocía las apologías y las interpretaciones católicas romanas del Antiguo Testamento. Es posible que él se haya encontrado con el uso que el catolicismo le dio a la palabra ekjád para intentar demostrar que el propio Moisés insinuó la triunidad de la Deidad en Deuteronomio 6:4. Para contrarrestar esta idea, Maimónides optó por emplear el sustantivo yakjíd en su "Segundo Principio de Fe".

    “Creo con fe perfecta que el Creador, bendito sea su Nombre, es Uno [yakjíd] y no hay ninguna unidad [yakjíd] como la suya bajo forma alguna, y que sólo Él es nuestro Dios, quién fue, es y será siempre”.

    La verdad es que ekjád nunca ha sido editada en el Shemá, porque ésta es la palabra apropiada para describir la unicidad absoluta y solitaria de Yahvé. En todas las formas del Shemá, tanto antiguas como modernas, ekjádes destacada como uno



  4. Por Domingo Zúñiga Cortés
    Publicado originalmente en el HERALDO DE LA VERDAD (Publicación oficial de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia - IPUC). 
    Enero 1969, No. 81
    (Para ese tiempo el Hno. Domingo Zúñiga era Superintendente de la IPUC)



    Al discutir el plan de salvación en sus diferentes epístolas, el apóstol Pablo varía un poco el énfasis sobre algunas doctrinas. En Romanos, por ejemplo, él enfatiza especialmente acerca de la fe aparte de las obras. En Gálatas, acerca de la fe aparte de las observaciones ceremoniales. Mientras que en Efesios concede suma importancia a la doctrina de la UNIDAD DE LOS CREYENTES.

    Tomemos como tema de esta meditación el pasaje en el capítulo 4 de esta epístola a los Efesios versos 1 al 16.

    En ninguna otra parte del Nuevo Testamento se trata el tema de la unidad de los santos de una manera tan hermosa como en esta porción.

    En los versos 1 al 3, él habla de la unidad del Espíritu. Esto no quiere decir naturalmente, que no puedan haber entre los creyentes diferentes opiniones aún acerca de algunas doctrinas o métodos para el trabajo en la Obra de Dios, ya que en el verso 13 se indica claramente que todavía no hemos llegado a la unidad de la fe. Pero en cambio se nos amonesta a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la Paz en lo cual debemos poner toda solicitud y diligencia.

    Más adelante la Palabra de Dios nos muestra cuáles son las siete unidades que ligan y componen para recibir el alimento que nos hace tomar aumento de cuerpo para edificarnos en amor.

    UN CUERPO: La biblia enseña de la manera más clara que todos los creyentes somos bautizados por un mismo Espíritu en un Cuerpo, y esta unidad del cuerpo de Cristo elimina toda clase de diferencias sociales, raciales o de nacionalidad. Toda acepción de personas es condenada duramente en la Palabra de Dios. (Santiago 2:1-5)

    UN ESPÍRITU: No hay sino un solo Espíritu Santo el cual opera desde el principio de la creación y a través de toda la Biblia. Sólo que ahora en esta maravillosa dispensación de la gracia, este Espíritu tiene un ministerio glorioso, el cual es bautizar a todos los creyentes en un solo cuerpo. Si reconocemos la presencia del Espíritu Santo en la vida de nuestros hermanos nos sujetaremos a ellos en el temor de Dios.

    UNA ESPERANZA: Esta esperanza bienaventurada que unifica y purifica a la iglesia no es otra que la segunda venida del gran Dios y Salvador nuestro JESUCRISTO. Cuando todos miramos al gran día en que seremos semejantes a Él porque le veremos como Él es, todas nuestras diferencias quedan eclipsadas ante tan gloriosa esperanza.

    UN SEÑOR: Esta creencia en un solo Señor es una tremenda fuerza de cohesión en la Iglesia. Desde el momento en que reconocemos que no hay varios señores de la Iglesia sino que Uno Solo es el Jefe Supremo, desaparecen los deseos de dominar y tener señorío sobre las heredades del Señor.

    UNA FE: Existe un cuerpo de doctrinas que se llaman fundamentales sobre las cuales no pueden haber diferencias de criterio. Estas doctrinas se refieren al plan de salvación anunciado por el Apóstol Pedro el día del nacimiento de la verdadera iglesia de Dios. Es a saber:

    ARREPENTIMIENTO, BAUTISMO EN AGUA por inmersión en el Nombre de JESUCRISTO para remisión de los pecados y el BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO con la señal inicial de hablar en otras lenguas. Sobre esto no deben haber divergencias.

    UN BAUTISMO: Si hay alguna doctrina que haya causado las más profundas divisiones en el llamado Cristianismo, es esta del bautismo. Pero Pablo habla de un solo bautismo, y este bautismo debe ser de acuerdo con el plan anunciado por el Señor a Nicodemo. O sea el nacimiento de agua y del Espíritu. Estos dos elementos, agua y Espíritu, constituyen el solo bautismo de que nos habla el pasaje que comentamos.

    UN DIOS Y PADRE: De todas las siete unidades, esta de la fe en un solo Dios, es la más importante. El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor UNO es. Cuando todos llegamos a entender y conocer y creer que no existe sino un solo Dios, y todos tributamos adoración a este Dios indivisible, este hecho constituye la más grande fuerza de unidad en la Iglesia.

    Otro motivo de unidad en la iglesia lo constituye la comprensión de parte de los Ministros de que nuestros ministerios son dones concedidos por el mismo Señor a la Iglesia como un Cuerpo.

    De manera que el verdadero Ministro debe estar dispuesto a ministrar a la Iglesia en general donde quiera que sus servicios sean requeridos. Los diferentes Ministerios se deben, no a la habilidad o piedad personal, sino a la gracia que recibimos conforme a la medida del don de Cristo. Y esta gracia debe ser usada para la perfección de los santos, para la obra del ministerio, en la fe al conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo.

    Este despliegue de los diferentes ministerios por toda la Iglesia en general causa el crecimiento de los creyentes y su afirmación en la fe a fin de no ser engañados por la estratagema de los falsos maestros que emplean con astucia los artificios de error.

    Pongamos sumo cuidado para que ahora que la Iglesia en Colombia ha llegado, por la gracia de Dios, a este grado de crecimiento y desarrollo, no vayamos los Ministros a tener criterio de orden local solamente y busquemos sólo la comodidad personal y no la edificación del Cuerpo de Cristo tal como se presenta en la Epístola a los Efesios.




  5. Por Steven Ritchie
    © Todos los Derechos Reservados
    Traducido en 2020 por Julio César Clavijo Sierra



    1. Los Principales Voceros de los Ganadores en el Concilio de Nicea del 325 d.C, Fueron Marcelo de Ancira (un Unicitario) y Atanasio de Alejandría (un Semitrinitario)

    En el Concilio de Nicea en el 325 d.C., hubo voceros  que representaron a grupos más grandes. Marcelo de Ancira y Eustaquio de Antioquía representaron al modalismo (unicidad), Atanasio representó al semitrinitarismo, y Arrio de Alajandría y Eusebio de Nicomedia representaron al arrianismo.

    La evidencia histórica nos informa que los creyentes unicitarios (los monarquianos modalistas) se aliaron con los semitrinitarios para formular el Credo de Nicea en el 325 d.C., con el fin de contrarrestar la amenaza arriana que negaba la divinidad de Jesucristo. Esto explica por qué los modalistas y los semitrinitarios pudieron firmar el original Credo de Nicea, mientras que los arrianos no lo pudieron hacer. Si los semitrinitarios de principios del siglo 4° hubieran sido verdaderos trinitarios ortodoxos, entonces no habrían formulado un credo que respaldó al modalismo/unicidad. [Se entiende por trinitarismo ortodoxo a la doctrina que dice las tres personas divinas y distintas son coeternas, cosustanciales y coiguales. Aquí en este artículo se llama semitrinitarios a quienes creían en tres personas divinas pero no creían en la coeternidad, la consustancialidad o la coigualdad]. Por lo tanto, los semitrinitarios que se aliaron con los modalistas en contra del arrianismo para formular el Credo de Nicea en el 325, no pudieron haber sido verdaderos trinitarios ortodoxos.

    Atanasio, Alejandro de Alejandría y otros semitrinitarios de principios del siglo 4° no eran verdaderos trinitarios ortodoxos, ya que la doctrina trinitaria aún no estaba completamente desarrollada. Cualquier lector casual notará que el original Credo de Nicea no usa las palabras “Trinidad” o “tres personas”, ni explica claramente la doctrina trinitaria como los otros Credos que vinieron después. Por lo tanto, el Credo de Nicea de principios del siglo 4° no fue un verdadero Credo trinitario, ya que era un Credo comprometido que favorecía fuertemente al monarquianismo modalista o unicidad (“sabelianismo”).

    El historiador de la Iglesia Jaroslav Pelikan, escribió que Marcelo de Ancira “demostró ser una vergüenza para la ortodoxia de Nicea”, porque él y otros monarquianos “sabelianos” se encontraban “entre los firmantes del 325” (Jaroslav Pelikan, The Emergence of the Catholic Tradition, Vol. 1, Pg. 207). Si el original Credo de Nicea hubiera sido un Credo trinitario completamente desarrollado, ¿por qué los monarquianos modalistas se encontraron entre los firmantes del 325? Esto hace obvio que el original Credo de Nicea del 325 fue lo suficientemente vago como para que tanto los semitrinitarios así como los modalistas (unicitarios) pudieran firmar el mismo Credo. 

    Bajo el “Monarquianismo”, la Nueva Enciclopedia Advent dice: “En el siglo cuarto, los arrianos y semiarrianos profesaron tenerle mucho miedo [a la teología monarquiana modalista], y de hecho la alianza del Papa Julio y Atanasio con Marcelo [el principal orador de los monarquianos modalistas en el 325 en Nicea] dio un poco de color a las acusaciones contra la fórmula de Nicea, ya que abrió el camino al sabelianismo”. (New Advent Encyclopedia – Monarchians. https://www.newadvent.org/cathen/10448a.htm). Los comentarios en letra cursiva entre los corchetes, son añadidos. 

    ¿Cómo podría decirse que la antigua fórmula de Nicea “abrió el camino al Sabelianismo” si el Credo de Nicea del 325 hubiera sido un verdadero Credo trinitario? Los arrianos y los semiarrianos le tenían mucho miedo al monarquismo modalista o unicidad, porque por todo el imperio había numerosos obispos modalistas que se habían aliado con los obispos semitrinitarios para vencer en Nicea a los arrianos y semiarrianos. Por lo tanto, la alianza del campo de Atanasio con el campo de Marcelo, ayudó a evitar que en Nicea el arrianismo ganara la aceptación del emperador romano Constantino.

    El historiador de la Iglesia, B. B. Edwards, escribió: “Atanasio [un semitrinitario] y Marcelo obispo de Ancira [un modalista], parecen haber sido los dos oradores principales en nombre del partido ortodoxo, y haber sido los agentes de quienes dependieron la mayoría de las acciones del Concilio”. (The Biblical Repository and Quarterly Observer. By B. B. Edwards. Volume Fifth— Nos. XVII, XVIII. Andover: Gould and Newman, Publishers and Printers. Boston: Perkins, Martin And Co. 1835. Under Remarks on Niceae, Page 291).

    Aquí tenemos la evidencia para demostrar que tanto los semitrinitarios como los modalistas (o unicitarios) trabajaron juntos contra el arrianismo para desarrollar el original Credo de Nicea del año 325 d.C. Dado que los primeros escritores cristianos reconocieron que Marcelo de Ancira fue un monarquiano modalista, sabemos que el modalismo/unicidad tuvo una influencia definitiva en la formulación del original Credo de Nicea. Cuando consideramos el hecho de que Atanasio y Marcelo eligieron usar la palabra “homoousian” (de la misma sustancia), el cual fue un término que propuso originalmente Sabelio, podemos ver claramente la influencia de la unicidad o “sabelianismo” en la redacción original utilizada en el Credo de Nicea del 325 d.C.  

    En los “Tratados selectos de San Atanasio - En Controversia Contra los Arrianos”, tenemos la evidencia histórica para demostrar que Atanasio en el original Credo de Nicea usó algunas palabras que había presentado originalmente Sabelio.

    “Se ha observado que el término griego “homoousian” o “consubstancial”, que favoreció Atanasio de Alejandría, fue en realidad un término que propuso Sabelio...” (Select Treatises of St. Athanasius - In Controversy With the Arians - Freely Translated by John Henry Cardinal Newman - Longmans, Green, and Co., 1911, footnote, page 124)

    Se ha reportado que Sabelio usó algunas de las mismas palabras exactas que luego se usaron en el Credo de Nicea, como “Luz de Luz” y “de una misma sustancia (consubstancial) con el Padre”.

    El Dr. Thomas Browning, graduado del Seminario Teológico de Dallas, escribió: “Sabelio podría decir que Jesús era 'Luz de luces' e incluso 'homoousian'. Jesús era 'Luz de luces' en el sentido de que era COMO UN RAYO DEL SOL, emanado del Padre. Era 'homoousian' en el sentido de que era de la misma sustancia que el Padre”. (The History of the Doctrine of Justification, Chapter one "The Person of Christ" Post Tenebras Lux, Page 5 © 2010 Thomas R. Browning).

    Thomas Browning dijo también sobre el Credo de Nicea: “Si observas la séptima línea, notarás la frase “luz de luz”. Mientras que en la novena línea, notarás la frase “consustancial al Padre”; que es la traducción de “homousias”. Ahora, ¿qué vamos a concluir con respecto a estas dos frases? Parece que el Credo de Nicea es completamente sabeliano, o que ocurrió algo tan gigantesco en proporciones, que la iglesia sintió la necesidad de volver a lenguaje que había sido previamente condenado para combatir lo que sea que fuere esta nueva súper amenaza (el arrianismo)”. (The History of the Doctrine of Justification, Page 6)

    Thomas Browning continúa: “Ahora aquí está la parte interesante. En el Concilio de Antioquía (en el 267), la iglesia repudió la idea de que Cristo fuera 'homousias' con el Padre. Cambiaron la frase 'homousias' por la frase 'homoiousias'. La diferencia entre las dos palabras es extremadamente importante, aunque en el griego la diferencia entre las dos palabras es de solo una letra. El énfasis puesto en la diferencia de una letra, llevó a Edward Gibbon a escribir en La Decadencia y Caída del Imperio Romano, que nunca en la historia del mundo se había gastado tanta energía en una sola vocal”. (The History of the Doctrine of Justification, Page 6)

    Sin embargo, es importante tener en cuenta que no fue la iglesia en su conjunto la que condenó a Sabelio (un unicitario) y a Pablo de Samosata (un monarquiano dinámico) en el 267, sino solo un pequeño segmento de líderes cristianos profesos en las cercanías de Antioquía, y que en ese momento todavía no existía la Iglesia Católica Romana como una institución religiosa. Por esta razón, se entiende la aceptación en el Credo de Nicea, de las frases que había dicho anteriormente Sabelio. 


    2. El Credo Original de Nicena Armoniza con la Teología de la Unicidad

    Los pentecostales unicitarios pueden afirmar el Credo original de Nicea, ya que el Credo fue vago y podía interpretarse a favor de la teología de la Unicidad. El único grupo que no pudo haber afirmado el antiguo Credo de Nicea fueron los arrianos.

    El Credo de Nicea se abre con las palabras:

    “Creemos en un solo Dios Padre Omnipotente, Creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles”.

    Los pentecostales unicitarios afirmamos las palabras iniciales del Credo de Nicea, porque nosotros creemos que solamente Dios el Padre creó “todas las cosas” que son las obras de sus manos (Salmo 8:6, 92:4, 143:5; Hebreos 2:6-13), y que el Hijo no creó nada como el Hijo.

    “y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre”.

    Los pentecostales unicitarios también podemos estar de acuerdo con esto, porque nosotros creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, quien es  el Hijo unigénito del Padre (literalmente “único Hijo engendrado”) al ser “hecho” (Hebreos 2:17- “hecho semejante sus hermanos”), “reproducido” o “copiado” (kharakter – Hebreos 1:3 “la reproducción –la imagen misma– de su Persona”) de la sustancia del Ser del Padre para formar un ser humano cuando el Espíritu Santo del Padre descendió desde el cielo sobre la virgen. Por lo tanto, el Hijo es el que nació de la “sustancia del Ser” del Padre (Hebreos 1:3 “hipóstasis”) como la imagen del invisible Padre hecho carne como un Hijo humano visible a través de la encarnación por medio de la virgen.

    El trinitario e historiador de la Iglesia, B. B. Edwards, comentó: “Al volver al Credo de Nicea, como se muestra arriba, el lector cuidadoso percibirá que la doctrina de la Trinidad no se desarrolla de tal manera que satisfaga las demandas de la regla que establece abajo el Dr. Schleiermacher, como lo requieren los sentimientos piadosos de los cristianos, o las demandas hechas por los principios estrictos que respetan la doctrina de la Trinidad como ahora se sostienen de manera más general”. (“The Biblical Repository and Quarterly Observer. Page 292)

    B. B. Edwards señaló: “Además, en la misma faz del Credo de Nicea encontramos que se reconoce solo al Padre como la Mónada de la Divinidad: “Creemos en un solo Dios Padre Omnipotente, Creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles; y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, etc.”. Jesucristo, como se nos presenta aquí, no es el único Dios, sino el único Señor que fue engendrado de la sustancia del único Dios o el Padre, etc. El Padre entonces, como se presenta en este Credo (Niceno), no es simplemente un persona distinta, es decir, no solo una de las tres personas, y en igualdad con las otras dos, sino que es la mónada original, independiente y autoexistente”. (“The Biblical Repository and Quarterly Observer, Page 295)

    Según el original Credo de Nicea, el único Dios verdadero es el Padre que creó los cielos y la tierra, y el Hijo de Dios es el “unigénito” de “la sustancia del único Dios o el Padre”. Por lo tanto, solo Dios el Padre “es la mónada original, independiente y auto existente”, en lugar de las otras dos supuestas personas divinas coiguales de una Trinidad. Por lo tanto, el Credo original de Nicea no fue en lo absoluto un Credo trinitario definitivo, ya que en realidad apoya la creencia unicitaria de que el Hijo es la sustancia del Ser del Padre que más tarde se convirtió en un ser humano como el niño nacido y el Hijo dado (Isaías 9:6).

    “Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero”. 

    Como ya lo vimos, El Dr. Thomas Browning, declaró que la teología monarquiana modalista de Sabelio fue influyente en el Credo de Nicea, y reportó que Sabelio utilizó algunas de las mismas palabras exactas que luego se usaron en el Credo de Nicea, tales como “Luz de Luz” y “de una misma sustancia (consubstancial) con el Padre”. Él escribió: 

    “Pero el hombre más representativo del monarquianismo modalista fue un hombre llamado Sabelio (222 d.C.). Sabelio fue mucho más sofisticado que Noeto... Sabelio trató de resolver el problema utilizando la ilustración del sol y sus rayos. El Padre era el Sol. Jesús es considerado un rayo dominante. Él fue proyectado por un tiempo y luego volvió a la sustancia del Padre... Sabelio podría decir que Jesús era 'Luz de luces' e incluso 'homoousian'. Jesús era 'Luz de luces' en el sentido de que era COMO UN RAYO DEL SOL emanado del Padre. Era 'homoousian' en el sentido de que era de la misma sustancia que el Padre”. (The History of the Doctrine of Justification, Page 5)

    Las palabras “Dios de Dios” son muy similares a las palabras “Yahweh... de Yahweh” encontradas en Génesis 19:24. “Entonces el Señor [YHWH] hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte del Señor [YHWH] desde los cielos”. 

    Las Escrituras inspiradas dicen que “Yahvé (Dios) hizo llover Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvé (Dios) desde los cielos”, demostrando que el Espíritu de Dios actúa en la tierra desde el Espíritu de Dios en los cielos. Por lo tanto, no hay mucha diferencia entre “Yahvé” Dios, “de parte de Yahvé” (Dios) y “Dios de Dios” en el original Credo de Nicea. Con una correcta comprensión de la omnipresencia de Dios, los modalistas podrían haber estado de acuerdo con eso. El Único Dios verdadero que es el Padre, entró en una nueva existencia al hacerse hombre. Él nació como un ser humano, por lo que también puede ser llamado “Dios de (desde) Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero”. Los modalistas pudieron estar de acuerdo con estas palabras al afirmar que el hombre Cristo Jesús también es llamado Dios (pero no como dos personas divinas coiguales). Ya que el único Dios verdadero que es el Padre también se convirtió en un hombre verdadero, éste también es llamado ese mismo Dios porque el Hijo es el resplandor y la gloria de la sustancia del Padre siendo reproducida como un ser humano (Hebreos 1:3, 2:17; Mateo 1:20; Hechos 2:36). ¡Mientras no estemos hablando de dos personas divinas coiguales y coeternas, los pentecostales unicitarios podemos adherirnos a esta sección del Credo de Nicea!

    “engendrado, no hecho, consustancial [homousion] al Padre”. 

    Incluso los trinitarios académicos están de acuerdo en que la naturaleza humana, el cuerpo y el espíritu del Hijo de Dios fueron creados por su concepción y nacimiento virginales, porque Dios nunca tuvo una naturaleza humana, un cuerpo humano o un espíritu humano antes de la encarnación. Sin embargo, tanto los teólogos unicitarios como los trinitarios están de acuerdo en que la verdadera divinidad de Cristo nunca podría haberse hecho. Por lo tanto, el que se convirtió en el Hijo fue “engendrado” (literalmente “nacido”) pero no hecho, porque el que se encarnó siempre ha sido el Dios inengendrado sin principio en el tiempo. Por lo tanto, las palabras “engendrado (nacido), no hecho”, podrían interpretarse a favor de las teologías de la unicidad y la trinidad. El Hijo fue “hecho” al ser concebido y nacido de una mujer, pero el que se convirtió en ese niño nacido e hijo dado es el mismo Dios no creado que estuvo con nosotros como hombre. Por lo tanto, la verdadera identidad de Aquel que fue engendrado nunca podría haberse hecho. Así que las palabras “engendrado no hecho, de una sola sustancia con el Padre”, podrían haber sido fácilmente interpretadas a favor de  la unicidad y del trinitarismo.

    “a través del cual todas las cosas fueron hechas, las que hay en el cielo y las que hay en la tierra”.

    El autor unicitario David Bernard, escribió: “Dios, por su omnisciencia sabía que el hombre pecaría, y también sabía que a través del Hijo el hombre podría salvarse y cumplir su propósito original. En su libro ¿Es Dios Una Trinidad?, John Miller afirma: 'Aunque Él no recogió su humanidad hasta la plenitud del tiempo, sin embargo la utilizó y actuó sobre ella desde toda la eternidad'” (David Bernard, Theology: The Oneness of God,  https://www.scribd.com/document/115709710/Theology-The-Oneness-of-God)

    1 Pedro 1:20 declara que el Hijo de Dios fue “destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”. Por lo tanto, Dios el Padre creó todas las cosas a través del Hijo, en el sentido de que el Padre usó a su Hijo preordinado y actuó sobre su Hijo preordinado para crear todas las cosas “en él”, “a través de él” y “para él” (Colosenses 1:16). Las Escrituras prueban que todas las cosas fueron creadas a través de la palabra (logos) impersonal de Dios (Salmo 33:6, “Por la palabra de Yahvé fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos POR EL ALIENTO DE SU BOCA” / Juan 1:2-3), que luego se convirtió en el hombre Cristo Jesús. Dado que el Hijo preexistió a su nacimiento como el “pensamiento”, la “sabiduría” y la “mente” expresada de Dios (un aspecto del propio Dios Padre) que era impersonal antes de que esa palabra (logos) más tarde se hiciera carne como persona humana (Romanos 4:17), toda la creación se basó en el futuro Hijo que tuvo su comienzo por su engendramiento en la virgen. Así, los pentecostales unicitarios pueden afirmar que “en él”, “a través de él” y “por él”, “todas las cosas fueron hechas”.

    “quien por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se encarnó, y se hizo hombre, padeció, y resucitó al tercer día, subió a los cielos, y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”. 

    Ya que Jesucristo es la misma Persona Divina, o la misma Sustancia del Ser del único Dios verdadero que es el Espíritu del Padre, los pentecostales unicitarios no tienen problemas para entender que el Señor Jesucristo es el Espíritu Santo Divino que descendió del cielo para convertirse en el Niño Cristo (“el Señor es el Espíritu” – 2 Corintios 3:17). Ya que la verdadera identidad de Jesucristo es el Espíritu Santo del Padre que se hizo hombre, Jesús es la misma identidad divina que el Espíritu de Dios Padre que descendió del cielo (Juan 6:38; Lucas 1:35) y fue hecho carne (Juan 1:14) como un hombre verdadero (un hijo humano – Hebreos 2:17).

    “Y en el Espíritu Santo”.

    Note que el Credo de Nicea no dice nada del Espíritu Santo como una tercera persona divina en una deidad de tres personas. Dado que los pentecostales unicitarios creemos en el Espíritu Santo como la manifestación del único Dios verdadero que es el Padre, entonces nosotros creemos en el Espíritu Santo como el Espíritu de nuestro Padre celestial que actúa y baja del cielo para manifestar su presencia y poder en su creación.

    2.1. La Porción de los Anatemas del Credo de Nicea

    “Más a los que afirman: Hubo un tiempo en que Él no existía y antes de ser engendrado no existía”.

    Los creyentes unicitarios definitivamente afirman que el Dios que se encarnó como un niño nacido e hijo dado, preexistió a su concepción y nacimiento virginales. Por lo tanto, podemos afirmar la anatematización de que es una falsa doctrina decir que “antes de ser engendrado no existía”. Sin embargo, si solo nos estamos dirigiendo al humano Hijo de Dios y al Hijo del Hombre (el Hijo humano tuvo un comienzo), estaríamos totalmente en desacuerdo con la declaración anterior de la anatematización que dice: “Hubo un tiempo en que Él no existía”. En cambio, si nos referimos a la divinidad de Aquel que se convirtió en ese niño nacido e hijo dado, podemos estar de acuerdo en que el Dios inengendrado siempre ha existido, porque nunca hubo un momento en el que el único Dios verdadero “NO EXISTÍA” antes de convertirse también en un Hijo humano dentro de la virgen. Los creyentes unicitarios afirman que el aspecto humano de la existencia del Hijo como Hijo, no fue una existencia sin tiempo o eterna. Por lo tanto, los pentecostales unicitarios pueden interpretar adecuadamente y estar de acuerdo con la parte de la anatematización del Credo de Nicea, todas las veces que nos estemos dirigiendo a la divinidad de Jesucristo que siempre ha permanecido igual “ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8), ya que el aspecto humano de la existencia del Hijo como hombre tuvo un comienzo en el tiempo, pero el aspecto divino de su existencia nunca pudo haber tenido un comienzo en el tiempo.

    “y que fue hecho de la nada”.

    Los teólogos unicitarios afirman que el Hijo de Dios entró en existencia desde la sustancia del Ser del Padre (Hebreos 1:3) reproducida como un verdadero ser humano. Por lo tanto, el Hijo de Dios no podría haber sido “hecho de la nada”. Jesús nació de la virgen siendo engendrado desde la sustancia del Ser del Espíritu Santo del Padre (Lucas 1:35; Mateo 1:20; Hebreos 1:3) que descendió del cielo. Por lo tanto, Jesús preexistió a su concepción virginal como el eterno Espíritu de Dios antes de su nacimiento (“no hecho”).

    “o los que dicen que es de otra hipóstasis o de otra sustancia”.

    Los antiguos modalistas afirmaron que el Hijo fue concebido a partir de la sustancia del ser del mismo Dios Padre, mientras que antes del Concilio de Nicea en el 325 d.C. los semiarrianos y los semitrinitarios afirmaron que el Hijo era “una sustancia diferente” o “una sustancia similar” de Dios el Padre. Por lo tanto, la teología monarquiana modalista siempre ha afirmado que Jesús no es de otra sustancia o esencia divina distinta del Padre, porque su deidad es de la misma sustancia que el Padre (Hebreos 1:3) – Dios con nosotros como un hombre.

    David Bernard, escribió: “Irónicamente, otra frase en el mismo anatema no armoniza con el trinitarismo moderno, pues condena a aquellos que dicen que el Hijo es de otra “sustancia” o “esencia”, usando dos palabras griegas que básicamente eran sinónimos en ese momento: hipóstasis y ousia. Pero como se verá adelante, la formulación trinitaria oficial del tardío siglo cuarto, es: “una ousia (sustancia) y tres hipóstasis (personas)”. Por supuesto, los participantes de Nicea no usaron estos términos en su sentido técnico posterior, pero… la terminología de la fórmula de Nicea es inconsistente con… el trinitarismo moderno”. (David Bernard, La Controversia Trinitaria en el Siglo Cuatro. http://fe-biblica.blogspot.com/2017/11/la-controversia-trinitaria-en-el-siglo.html)

    “o que el Hijo de Dios es cambiable o mudable”.

    Los trinitarios académicos admiten que la nueva existencia humana del Hijo fue creada por su concepción virginal (su carne humana, su espíritu humano y su naturaleza humana tuvieron que haber sido creados), pero el que se convirtió en ese niño humano nacido e hijo dado, siguió siendo Omnipresente, Increado e Inmutable, y continuó llenando los cielos y la tierra mientras el Hijo existía simultáneamente en la tierra como un hombre. De un modo similar, los unicitarios admiten que la esencia del ser divino del único Dios verdadero que es el Padre, permaneció inmutable como el Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente, mientras que su propio brazo sagrado se reveló como el hombre Cristo Jesús (Isaías 53:1, 59:16, 52:10). Dado que la verdadera identidad del Hijo es el Dios fuerte y el Padre eterno (Isaías 9:6), los pentecostales unicitarios pueden estar de acuerdo en que el Dios que se convirtió en el Hijo nunca fue creado.

    “los anatematiza la iglesia católica y apostólica”.

    Ignacio de Antioquía escribió alrededor del año 107 d. C.: “Allí donde aparezca el obispo, debe estar la comunidad; tal como allí donde está Jesús, está la iglesia católica” (literalmente: “la iglesia universal”). (Ignacio a los Esmirnianos, Capítulo 8. Traducción de Alfonso Ropero). 

    La palabra “católico” simplemente significa “universal”. Ignacio de Antioquía utilizó por primera vez las palabras “iglesia universal”, por lo que no tenemos ningún problema con las palabras “universal” o “católica” en el contexto de los primeros escritos cristianos.

    Al igual que los trinitarios, los pentecostales unicitarios rechazan a todos los que no creen en la plena deidad de Jesucristo, porque creemos que Jesucristo es el único Dios verdadero que también se hizo hombre. Por lo tanto, los obispos monarquianos modalistas de principios del siglo 4° no habrían sido perseguidos ni desterrados por el original Credo de Nicea del año 325 d. C., mientras que los arrianos sí habrían sido perseguidos y desterrados por dicho Credo.


    3. Después del Concilio de Nicea

    Durante el Concilio de Nicea en el 325, Arrio estuvo respaldado por Eusebio de Nicomedia, pero Eusebio finalmente firmó el Credo. A pesar de esto, un par de meses después del Concilio, Eusebio fue condenado al exilio. Sin embargo, Eusebio consiguió recuperar la confianza imperial, y regresó en el 329 consiguiendo que toda la maquinaria gubernamental se pusiera de su lado para imponer el arrianismo en toda la iglesia cristiana. 

    Eusebio de Nicomedia, que se había ganado el favor de Constantino, pudo convencer al emperador para que volviera su defensa hacia los arrianos y semiarrianos. Constantino luego reinstaló a Arrio y comenzó a perseguir a los que creían en la deidad de Cristo. Por lo tanto, los modalistas (unicitarios) así como los nuevos semitrinitarios fueron juntamente perseguidos como herejes por la Iglesia del Estado Romano. El mismo emperador Constantino que convocó y ratificó el Credo de Nicea en el 325, más tarde cambió de opinión al ponerse del lado de los arrianos y semiarrianos. Por lo tanto, cesó la persecución contra los arrianos, mientras que comenzó la persecución contra los modalistas y los semitrinitarios. 

    Según Jaroslav Pelikan, Eustaquio de Antioquía quien fuera un destacado líder modalista, “reprochó a Eusebio por desviarse de la fe de Nicea, y [Eustaquio] a su vez fue acusado de sabelianismo [modalismo]. Eustaquio fue acusado, condenado y depuesto en un sínodo en Antioquía. La gente de Antioquía, siempre propensa a disturbios, se rebeló contra esta acción...” (The Emergence of the Catholic Tradition, Vol. 1, Pg. 205-206).

    Por lo tanto, existe una fuerte evidencia para sostener que los antiguos modalistas firmaron el Credo de Nicea porque realmente creían que era compatible con el modalismo (unicidad). 

    Eustaquio prefirió morir en el exilio, que renunciar a su creencia en la deidad de Cristo la cual había afirmado en Nicea en el 325. Aparentemente, la mayoría de los seguidores de Eustaquio también rechazaron las decisiones de la Iglesia Estatal, al rebelarse contra el envió de su líder al exilio. Del mismo modo, la mayoría de los actuales pentecostales unicitarios también tenemos fuertes convicciones, y preferimos morir antes que obedecer a los hombres por encima de Dios. 

    Los voceros presentes en Nicea, en verdad representaron a multitudes que creían como ellos. Por esta razón, es evidente que para la primera mitad del siglo cuarto muchas personas por todo el imperio creían en la unicidad. Incluso, si los arrianos no hubieran sido también un grupo muy grande entre las multitudes cristianas profesantes, ¿por qué Constantino cambió de opinión y declaró posteriormente que el arrianismo era ortodoxo? Inclusive los historiadores trinitarios señalan que muchos de sus primeros padres fueron identificados como semiarrianos, en el sentido de que creían que el Hijo tuvo un inicio, fue creado y estaba subordinado al Padre.

    “Después de que Eustaquio fue removido, los eusebianos procedieron contra Atanasio, un oponente mucho más peligroso. En el 334 fue convocado ante un sínodo en Cesarea, al cual sin embargo no asistió desconfiando de sus oponentes. Al año siguiente fue convocado nuevamente ante un sínodo en Tiara en el que presidió Eusebio. Atanasio, adivinando el resultado, fue a Constantinopla para presentar su causa ante el emperador. El emperador llamó a los obispos ante su corte, entre ellos a Eusebio. Atanasio fue condenado y exiliado a finales del 335. En el mismo sínodo, otro oponente fue atacado con éxito, Marcelo de Ancira (q.v.) que se había opuesto por mucho tiempo a los eusebianos, y que recientemente había protestado contra la reinstitución de Arrio”. (The Emergence of the Catholic Tradition, Vol. 1, Pg. 207).

    Constantino murió en el 337, solo dos o tres años después de exiliar a Eustaquio, Marcelo y Atanasio, porque ellos creían en la deidad de Cristo y seguían creyendo en el Credo de Nicea. Por lo tanto, la evidencia histórica demuestra que el original Credo de Nicea del 325, no es explícitamente trinitario, y que tanto los trinitarios como los modalistas (unicitarios) podían afirmarlo. El mismo emperador que exilió a los arrianos en el 325, unos diez años después se puso claramente del lado de los arrianos. 

    Los datos históricos prueban que el modalismo en realidad contribuyó al desarrollo del Credo de Nicea en el 325, y que los primeros obispos modalistas pudieron firmar ese Credo de Nicea porque no era explícitamente trinitario.

    Pero para el Concilio de Constantinopla en el 381, la religión estatal dio un giro hacia el trinitarismo y estableció el Credo Niceno-Constantinopolitano. 


    4. El Credo Niceno-Constantinopolitano del 381 d.C. o Credo Niceno Revisado

    Los pentecostales unicitarios no pueden estar de acuerdo con el Credo Niceno-Constantinopolitano del 381 d.C. que revisó al Credo de Nicea, debido a las palabras adicionales que hablan de adorar al Espíritu Santo como una entidad distinta. Los creyentes unicitarios nunca pueden estar de acuerdo con el Credo de Nicea-Constantinopla que agregó estas palabras al original Credo de Nicea.

    “Y en el Espíritu Santo, el Señor y dador de la vida, que procede del Padre, quien con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado, y quien habló por los profetas. Y en una santa Iglesia católica y apostólica”.

    Los pentecostales unicitarios rechazamos el Credo de Nicea-Constantinopla del 381 d.C., porque las Escrituras no apoyan la adoración del Espíritu Santo como una entidad separada. Nosotros adoramos en espíritu y en verdad al único Dios verdadero que es el Padre. Cuando adoramos a Jesús, adoramos la completa encarnación de ese único Dios verdadero que es el Padre. El Espíritu Santo no es otro que el Espíritu omnipresente del único Dios verdadero que es el Padre, una manifestación del mismo Dios verdadero.

    “reconocemos un bautismo para la remisión de los pecados; buscamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amén”.

    La mayoría de los protestantes, bautistas y evangélicos no pueden suscribirse al Credo Niceno-Constantinopolitano del 381, porque no creen que el bautismo sea “para la remisión de los pecados”. Por lo tanto, el Credo en el que ellos profesan creer en realidad los maldice. La gran mayoría de los evangélicos no saben que todos los primeros cristianos creían por unanimidad que el bautismo en agua es para la remisión de los pecados y que es necesario para la salvación. Por lo tanto, los pentecostales unicitarios tienen sus raíces en el cristianismo histórico antiguo, mientras que los evangélicos tienen sus raíces teológicas en la teología trinitaria católica romana posterior, pero aun así su creencia de que el bautismo en agua no es necesario para la salvación provino de la reforma protestante posterior, en lugar de la antigua cristiandad histórica tanto de antes como de después del Concilio de Nicea.  

    Debe tenerse en cuenta que la formulación de un Dios “en tres personas divinas, distintas y coiguales” no se desarrolló en el Credo de Nicea-Constantinopla sino solamente hasta el siglo quinto. También sucedió que por el mismo siglo quinto, en sus concilios ecuménicos, la Iglesia Católica Romana incorporó la mariología.


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